Un buen cepillado de dientes es cuestión de práctica y de ser conscientes de lo que estamos haciendo en todo momento. Sí, sí, porque muchas veces cometemos errores en el cepillado sin darnos cuenta y debemos prestar más atención para cuidar de nuestra salud dental. Para ello, os hemos seleccionado algunos consejos útiles para cuidar de vuestros dientes y lograr el cepillado perfecto.

¿Por qué es importante un buen cepillado dental? En primer lugar, para cuidar nuestra higiene bucal y mantener una dentadura perfecta. Cepillándonos bien los dientes alejamos las caries y las posibles infecciones que podamos sufrir y, además, evitamos el mal aliento.

Inconscientemente y por costumbre adquirimos unos hábitos en el cepillado que, en muchas ocasiones, es posible que sean erróneos. No obstante, si somos conscientes de ellos podremos remediarlos y completar un buen cepillado con éxito.

La importancia de un buen cepillado
La importancia de la higiene bucal

Errores en nuestra higiene bucal diaria

1. Dedícate tu tiempo
La mayoría de personas no pasa el tiempo suficiente cepillándose los dientes. Además del tiempo, es importante la calidad del cepillado, pero es cierto que los dentistas recomiendan un cepillado que dure de dos a tres minutos y muy pocas personas alcanzan este tiempo. Es cuestión de establecer una rutina en el cepillado teniendo en cuenta que éste debe ocupar una parte importante de nuestra higiene diaria. Los cepillos eléctricos pueden ayudarnos en esta tarea y facilitar que controlemos mejor el tiempo.

2. Fíjate bien en lo que estás haciendo
Mírate en el espejo, sí, pero ¡presta atención al cepillado! La higiene bucal se compone por más elementos que el sólo cepillado de los dientes. Hay que cuidar la zona superior de las encías, donde se acumulan bacterias y placa. Además, hay que controlar que las encías no estén inflamadas (conocido como gingivitis) y prestar atención a los molares posteriores, los situados más al fondo de la boca. Cepilla también la lengua, para evitar que se acumulen en ellas las bacterias y permanezcan en la boca una vez terminado el cepillado.

3. Controla la fuerza y dureza en el cepillado
Nuestros dientes son fuertes y resistentes pero el esmalte puede sufrir si lo sometemos a mucha fuerza durante el cepillado. Elegir un cepillo de dureza adecuada a nuestros dientes es importante si queremos conservarlo en perfectas condiciones. Cepillar de manera suave pero efectiva, sin presionar, será beneficioso si tenemos encías sensibles. Es importante, por ello, saber qué tipo de cepillo de dientes se adapta a nuestras necesidades según la sensibilidad de nuestros dientes y encías.

4. Vigila el cepillado interdental
En ocasiones se nos olvida que los dientes son independientes y que, por lo tanto, entre ellos existe separación en la que se puede acumular suciedad, restos de comida y producirse la aparición de bacterias. Los cepillos interdentales están especialmente indicados para prevenir esto. Elige el tamaño más adecuado para tus necesidades y controla la dureza y rigidez para evitar hacerte daño, consulta con tu dentista para que te indique cómo realizar un buen cepillado interdental. Una pista: no olvides la cara interna de los dientes, ¡no sólo te fijes en la sonrisa!

5. ¿Larga vida a tu cepillo favorito? ¡No!
Por mucho que te guste y quieras conservarlo, el cepillo de dientes tiene una vida útil limitada. ¿Por qué? Porque en él se pueden acumular bacterias con el paso del tiempo si no lo limpiamos bien, porque va perdiendo fuerza y dureza en las cerdas... El cepillo de dientes puede ser nuestro enemigo si no lo sustituimos a tiempo. Observar su deterioro y controlar su uso diario nos dará una idea de cuándo debemos cambiarlo, no obstante, es recomendado cambiarlo cada tres meses. Para cuidar de manera diaria de nuestro cepillo, podemos enjuagarlo con cuidado bajo el agua caliente y dejar que se seque por completo.

6. Elige bien el dentífrico
Ten cuidado con los tratamientos milagrosos blanqueadores porque, en muchas ocasiones, pueden tener componentes que resulten abrasivos para tus dientes. Existen dentífricos especializados y recomendados por dentistas que garantizan un cuidado correcto de tus dientes y encías y que evitan estos compuestos que podrían llegar a afectar tu salud dental.

7. El hilo dental será tu aliado
Además de los cepillos interdentales puedes optar por utilizar hilo dental. La seda dental llega allá donde los cepillos no alcanzan y ayuda a eliminar restos de comida, suciedad y bacterias que quedan atrapadas en los recovecos de nuestros dientes. A la hora de realizar una buena limpieza con hilo dental, si es la primera vez, pregunta a tu farmacéutico y a tu dentista que te informarán sobre la mejor forma de aprovechar las ventajas del uso de esta seda.

8. El paso final: el colutorio
Un correcto enjuague bucal es el punto final para todo buen cepillado de dientes. Existe un buen número de colutorios recomendados por dentistas que ayudan a realizar un último barrido para eliminar las posibles bacterias que hayan quedado tras el cepillado, destruir gérmenes, aliviar la posible inflamación en las encías y fortalecer el esmalte.

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